lunes, 4 de febrero de 2013




Soy una persona de rincones
(que no de esquinas, no confundamos)
de espacios reducidos para resguardarme de la lluvia.

Lluvia de gente,
diluvio de esas cosas surrealistas que llenan mi vida.
Gotas de improvistos que siempre salpican el rostro.

En esos días que prefiero el ascensor vacío,
mi rincón para comer en el descanso
v..a..c..i..o , en silencio.

No despegar los ojos del libro
mientras estoy tomando el café
en el bar de siempre,
en "mi sitio" de siempre.

Sigo respondiendo con sonrisas,
contesto las conversaciones,
pero no esperes mucho más ese día.

A veces me intento ver desde el exterior,
 me siento normal,
pero soy extraña, curiosa y rozando el "rara"
y para algunos sumergida en el "extraña".

Quizás para otros "loca"
demasiados animales,
muy mía, no se..
a veces no puedo ver
con unos ojos que no sean míos. 

Pero no puedo ignorar
ese tira y afloja de algunos
para llevarme a su campo,
para intentar domarme.

 Siempre me quedará mi encantador despiste,
ese paraguas en el que me resguardo,
excusa infalible,
el creerme tonta.

Pero mi cabeza despierta a veces,
y de esa misma sonrisa
 nacen mis furias.

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