Estas semanas de no parar,
de no dormir.
De la jaula a la cama
y de la cama a la jaula
mientras corro dejando todo a medio hacer.
Y todos a medio atender.
Estos días en que la manada
es un hola y un adiós,
casi un paseo cumplido,
Castigos por exceso de nervios.
Estos pocos días que quedan
para que acaben las prisas.
Viendo en el horizonte,
la nueva búsqueda,
los bolsillos vacíos.
Esperando esta vez
encontrar un equilibrio
que me conceda
más de dos meses de estabilidad,
algunas horas libres
y una sonrisa a fin de mes.
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